Conversación escatológica
Mi amiga Juli es muy escatológica, es una de las facetas más
graciosas de su personalidad.
Nunca me reí tanto como aquel 26 de mayo a la noche.
Estábamos en su Facebook hablando con Nico, ella le pregunta una de esas
preguntas que nadie hace: “¿Te parece que las hamburguesas de McDonald’s tienen
olor a pija?” él le dice: “sí, también a concha, por eso la gente se vuelve
adicta a las hamburguesas de McDonald’s porque tienen olor a genitales”.
Nunca lo había pensado así, pero es posible.
Después Juli le dice sin vergüenza que a fin de cuentas todo lo
que comemos lo tenemos que cagar como perros, por no decir como caballos. Nico
cambia la forma de hablar y parece sorprendido como si fuera un nene de 5 años
que le acaban de decir que “Papá Noel “no existe. Le dice que pare de hablar
así, que una mujer no habla así, se le había metido la idea en la cabeza de que
“las mujeres no van al baño a cagar como los hombres”, no podíamos creer que piense
así de nosotras y nos “cagamos” de risa frente a la pantalla. Decir “cagarse de
risa” no es muy escatológico, mucha gente lo dice, y entendemos claramente que
la persona “se descostilló tanto de la risa” a tal punto de poder cagarse ó
incluso mearse.
Le refutamos preguntándole cómo va a hacer en el futuro cuando
esté casado y viva con una mujer, si van a compartir el baño. Entonces
aproveché y le dije algo que yo jamás diría: “a las mujeres nos gusta cagar
tanto como a ustedes” metete ahora esa idea en le cabeza y ándate a cagar, pero
no a “cagar” ándate a la mierda literalmente.
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