Está
sentada ahí, hablando sin parar.
Ella ahí,
diciendo en nombre nuestro, en nombre mío.
Qué
bien dicha me siento cuando habla.
Hay que
decirlo a las demás naciones. Porque es importante, hay que decirlo con las
palabras y con el cuerpo, por eso de vez en cuando se para y alza la voz.
Estando sentada no se pueden decir ciertas cosas.
Y ella
tiene que decirlo todo.
Tiene
el cuerpo amaestrado por sus palabras.
Es para
que se sienten por lo menos a dialogar, qué menos. Cómo van a negarse, en este
tiempo, en esta coyuntura. No les pide que nos reconozcan que son nuestras pero
sí, se los exige también con el cuerpo, con la voz, con sus ojos bisturí.
Sus
palabras, hojas de doble filo que te cortan y atraviesan.
Diplomática
de guante blanco pero habla como si picara carne con las manos. Eso de la carne
no es PRO, es sucio, crispado, engrasado como un choripán. Ella tiene algo que
me gusta tanto, una habilidad exquisita para comer choripán con cubiertos.
Estás
ahí sentada hablando, sin detenerte, sin perder el hilo. Ariadna contra todos
los minotauros. Dando razones, lista de motivos rotundos.
Que sí
nena, que si las tuviera yo te las devolvería todas. Que cómo me gustaría ser
palabra para que me tuvieras en tu boca, y me usaras, y me esgrimieras a tu
favor. Ser las malvinas para que me hagas una causa tuya causa de la patria
nuestra ser las malvinas para darte todos mis recursos naturales ser infiltrada
entre los kelpers para hablarles de vos si te besara por cada palabra que usás
como me gusta no te quedaría tiempo ni aire para seguir hablando.
Seré la
primera dama. No. No, vos serás siempre la primera dama, yo la segunda. No
discutiremos nunca sobre el aborto, es un problema que no tendremos.
Voy a
cuidarte cada paso. Apartaré a tus edecanas y voy a agarrarte la cintura
después de cada discurso, te voy a abrazar y te voy a besar para quedarme con
el sabor de las frases que dijiste, me voy a quedar siempre con el resto, con
el gusto que te quede en la boca después de hablar.
Ahora
mismo, mis manos en tus caderas y no hago otra cosa que sostenerte cada palabra
con el oído y con la mirada. Nunca menos.
Repentinamente,
en un gesto de altruismo inútil, renuncio a tu cadencia, a vos, para que, en
lugar de ser mía, mía amor mía todo el tiempo, mía cada palabra tuya, renuncio
a tu furia acomodada a las circunstancias, a tus diatribas, a escucharte
declamar a solas mientras te bañás, renuncio a vos en exclusiva, para que seas
la presidenta de todos y todas, la presidenta de 40.000.000 de argentinos.
¿Que
cómo he aprendido a hablar? Me preguntará un biógrafo tuyo perspicaz. Así, ahí,
esa vez, a solas con vos en el Tango 01, eso voy a contestarle. Esa vez,
después de tu discurso frente al Comité de Descolonización de la ONU.
El
clima decretó una demora en la partida. Para eso, para esa escena con vos en el
avión y no para otra cosa, hice alguna vez el curso de azafata. Te hice el más
minucioso de los chequeos previos al despegue. Te hice la vista flaca. Estabas
plenamente en regla. Sin embargo, aquello fue una emergencia de toda índole sin
alternativas ni escalas. Puse en práctica los procedimientos regulares y los
extraordinarios para resistir en el agua, en el aire, en el fuego. Era tanta
turbulenta vida. Estábamos tan cerca que mirarnos era un exceso. Y nos
propasamos por todas partes. Desabrochamos todos los cinturones. Ninguna
bandera flamea atada. Nosotras, altas en el cielo, inflacionarias,
hiperproductivas, recuperamos las Malvinas, terminamos con el hambre en la Argentina y como
teníamos más y más energía nos entrecruzamos la cordillera e hicimos la Patria Grande.
Sin
leer una línea. Sin perdernos de vista. Sin reparos ni miramientos con la confianza
que sólo se puede tener en los muertos. Tu movimiento Evita y yo la Simón. Militantes
cuerpo a cuerpo. Inmensas frente a la victoria.
Ahí, yo
tenía 27 años y así aprendí las palabras.
Berna
L. Vaianella
Excelente! Cómo siempre! te googleé para saber de ti, y me encuentro con esta linda sorpresa, espero que andes de diez! Tu ex compañera de escritura Romy.
ResponderEliminarHola Romina, RECIÉN veo tu comentario, qué raro que me hayas googleado, qué sorpresa!!!! Del colegio de las Victorias, verdad? Compañera Dana/Dafne de escritura conjunta, no? Te deseo que vos antes muy bien también, una abrazo. Berna
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